Macri hizo reactivar el sumario para apretar a la fiscala del caso Correo.

La influencia que mantiene el ex Presidente hizo que, tras su raid mediático, el procurador interino Casal acelere la persecución contra la fiscala Boquin.

En sus reapariciones televisivas Mauricio Macri apuntó directo contra la fiscala Gabriela Boquín, que fue quien frenó la condonación de la multimillonaria deuda de su familia con el Estado en el caso Correo Argentino. La mención no fue casual ni inocua: enseguida se reactivó un sumario contra Boquín basado en una falsa denuncia de maltrato laboral.

La maniobra revela la influencia que aún tiene Macri en la jefatura de los fiscales a través del procurador interino Eduardo Casal. Macri apuntó contra Boquín y a las pocas horas Casal le comunicó a la fiscala que se daba inicio al sumario en su contra. Mientras protegen a Carlos Stornelli, de estrecho vínculo con el macrismo y procesado por espionaje ilegal, persiguen a Boquín, una fiscala díscola que no se sometió ante las presiones de la mesa judicial PRO. Todo desde un cargo que sigue vacante hasta que el Senado no trate el pliego de Daniel Rafecas, propuesto por el presidente Alberto Fernández como jefe de los fiscales.

La cronología de este nuevo apriete contra Boquín es la siguiente.

El lunes 12 de octubre, en la puesta en escena con Joaquín Morales Solá y Asociados, el ex presidente Macri dijo que desde que CFK volvió al Gobierno “se ha dedicado personalmente con Zannini, con Nissen, con la fiscal Boquín, a perseguir a mi familia con el Correo”. El viernes 16, desde la Procuración que aún maneja Casal resolvieron el inicio del sumario administrativo contra Boquín a partir de una denuncia que es falsa y guionada.

El inicio del sumario administrativo se lo comunicaron a Boquín el lunes 19 y esta a su vez dio aviso a la Comisión Bicameral del Ministerio Público, que la recibió hace unas semanas por los aprietes que sufrió de parte de Casal. El senador Martin Doñate convocará a una nueva reunión de esa Comisión, cuyo objetivo es el Seguimiento y Control del Ministerio Público Fiscal y que ya analiza varias maniobras similares por parte del interino Casal.

Las otras menciones de Macri en su raid mediático tampoco no son casuales. Zannini es Carlos, actual procurador del Tesoro; Nissen es Ricardo, titular de la Inspección General de Justicia. El primero, como abogado del Estado, acompañó los pedidos para acelerar esta causa que lleva 19 años de dilación; el segundo declaró “irregulares e ineficaces” todos los papeles presentados por el Correo Argentino desde 2008 a 2017 y señaló  que hubo protección para Macri de parte de su antecesor en la IGJ, Sergio Brodsky.

Este reimpulso al sumario administrativo contra Boquín vino acompañado unos días antes de un rechazo a su recurso de reconsideración frente a la falsa denuncia que le iniciaron. Ese rechazo lo firmó el propio Casal el 29 de septiembre pasado.

Vale recordar el caso y todas sus irregularidades. El sumario lo inició el interino Casal en base a una denuncia por supuestos maltratos laborales, basado en principio en la declaración de una ex empleada de la fiscalía de Boquín cuyo esposo, el juez Sebastián Sánchez Cannavó, concursaba  para acceder a la Sala B de la Cámara Comercial. Es un dato muy relevante: es la Sala que interviene en el caso Correo Argentino. Todo indica que la denuncia era la contraprestación por el cargo. Y el cargo venía, a su vez, con la promesa de salvar a los Macri.

La maniobra de Casal se inició con la unificación de los expedientes 157 y 1535, ambos de 2018, en los cuales 2 personas denunciaban maltrato laboral contra Boquín. Una es Verónica Fernández, que tiene una discapacidad por la cual tenía un régimen laboral diferenciado, que denunció malos tratos pero hay documentación donde reconoce la sensibilidad de Boquín respecto a su condición y los documentos indican que no hubo motivos para su enojo.

La pieza clave del apriete es Marina Nieves Calzia, que trabajó en la fiscalía comercial de Boquín entre mayo de 2015 y abril de 2017 e inició un reclamo interno en la Procuración por supuestos maltratos laborales. Boquín y Calzia se conocen desde hace años, ya que la ahora denunciante era secretaria de Nissen en la Fundación para la Investigación y Desarrollo de las Ciencias Jurídicas donde la fiscala realizó numerosas actividades y llegó incluso a ser vicepresidenta de la institución. Cuando Calzia pasó a trabajar en la fiscalía de Boquín aún no se había recibido de abogada. Aprobó un buen número de materias y terminó la carrera en el ambiente que ahora denuncia como hostil.

En el expediente constan intercambios vía mail y Whatsapp certificadas por escribano que muestran la buena relación y trato entre Boquín y Calzia. Pero no los tuvieron en cuenta.

A esto se sumó el testimonio de Juan Cruz Alvarez, delegado de la Unión de Empleados Judiciales (UEJN) del fuero Comercial, que la denuncia contra Boquín fue guionada. Pero tampoco fue tenido en cuenta.

Fuente El Destape Web

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