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title: "Messi se despidió de la Selección con una fiesta y dejó un legado imborrable."
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description: "Lionel Messi tuvo su última presentación con la Selección Argentina en un Monumental colmado. No hubo tristeza: hubo fiesta, emoción y el reconocimiento a una carrera que marcó para siempre a varias generaciones."
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# Messi se despidió de la Selección con una fiesta y dejó un legado imborrable.

![lionel-messi-no-venir-mas-va-a-ser-un-dolor-muy-HOJS6XSDUVDVRM2ZU6I2F77Z7Y](https://www.lanacion.com.ar/resizer/v2/lionel-messi-no-venir-mas-va-a-ser-un-dolor-muy-HOJS6XSDUVDVRM2ZU6I2F77Z7Y.JPG?auth=b2590d886b8169ef08c4d23998e8320f180032c662eeb834315a0317f801c175&width=1200&height=800&quality=70&smart=true)

Por momentos, cuesta entender qué es lo que **Lionel Messi** ve y hace sobre el terreno de juego. La jugada puede estar lejos de él y no parece preocuparse demasiado: camina, se acomoda la cinta de capitán y, de vez en cuando, se detiene para estirar. Hasta que la pelota llega a sus pies. Entonces, como si despertara de un sueño, todo cambia. En apenas un instante aparece la magia.

A los **39 años**, en su última presentación con la **Selección Argentina**, Messi volvió a demostrar una de sus mayores virtudes: la capacidad de sorprender. En un fútbol y en un mundo cada vez más automatizados, todavía consigue que las miradas se abran, que los aplausos aparezcan y que una jugada cualquiera se convierta en un momento inolvidable.

Desde antes del comienzo del partido quedó claro que no sería una despedida convencional. El clima en el Monumental fue de fiesta. Más de **85.000 personas** se acercaron para acompañar los últimos minutos del capitán con la camiseta argentina y, por momentos, parecía que nadie quería aceptar que aquello era el final.

Cada tiro libre durante la entrada en calor fue celebrado como si el partido ya hubiese comenzado. Cada toque, cada pared y cada movimiento despertaron la emoción de un estadio que entendía que estaba frente a un momento histórico.

Porque Messi no marcó solamente una época del fútbol argentino. Para millones de personas, también forma parte de sus propios recuerdos. Está en las tardes jugando a la pelota con amigos, en los partidos de los fines de semana, en los festejos frente al televisor y en cada una de esas jugadas que parecían imposibles hasta que él las hacía realidad.

El gol, durante el primer tiempo, se hizo esperar. La mala suerte y las intervenciones del arquero de **Benín** parecían conspirar para que la despedida no tuviera el cierre perfecto.

Pero el destino todavía tenía reservado un último momento de magia.

De penal, **Messi marcó el 3-0** y desató la fiesta en el Monumental. El gol, el festejo con sus compañeros y la goleada no cambiaron su actitud: siguió buscando el arco rival, corriendo cada pelota y hasta enojándose cuando alguna jugada no terminaba como esperaba.

Como él mismo reconoció entre lágrimas después del partido, **nunca se cansó de luchar**.

Ahora comienza una etapa diferente. Después de más de dos décadas de trayectoria con la camiseta argentina, queda abierta la incógnita sobre cómo será la Selección sin su capitán, su número 10 y su principal referente.

Messi también dejó, entre agradecimientos y recuerdos, una advertencia sobre los tiempos difíciles que pueden venir. El futuro todavía está por escribirse, pero hay una certeza que parece imposible de discutir: **no habrá otro como él**.

Su despedida también representa la pérdida de un referente para toda una generación. Un proceso que, en los últimos años, se repitió con otras grandes figuras del deporte y que nunca resulta sencillo atravesar.

Sin embargo, esta vez el adiós tuvo más celebración que tristeza. Y eso permite mirar hacia adelante con esperanza.

Porque Messi también consiguió algo que parecía imposible: después de tantas frustraciones, derrotas y críticas, encontró un equipo que quiso ganar por él y una generación de futbolistas que lo acompañó hasta la gloria. Y encontró, finalmente, a un público que dejó atrás las dudas para expresarle su admiración y su amor incondicional.

Luchó, tropezó, perdió y volvió a levantarse. Ganó todo lo que podía ganar. Y cuando llegó el momento de decir adiós, lo hizo rodeado de su gente, con la camiseta argentina, el brazalete de capitán y un estadio entero de pie.

**Esta noche, en el Monumental, Lionel Messi escribió el último renglón de una historia maravillosa.**

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