Milei utilizó el Foro de Davos para exhibir su ideología personal y apuntar contra sus enemigos geopolíticos.

El Presidente elogió “al capitalismo de libre empresa”, ignoró a Pedro Sánchez y a Gustavo Petro, y sólo se reunió con Kristalina Georgieva, la Reina de los Países Bajos y David Cameron, el canciller conservador de Inglaterra.

NACIONALES 18 de enero de 2024 Karukinka Noticias Karukinka Noticias

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Javier Milei aprovechó el Foro Económico de Davos para desplegar una agenda vinculada a los conflictos internacionales de la Argentina, muy cercana a su perspectiva de la historia y del mundo, y sin matices al momento de identificar a sus enemigos ideológicos.

El Presidente se reunió David Cameron, canciller de Gran Bretaña. En ese cónclave ratificó la soberanía en las Islas Malvinas e instó a abrir una vía de negociación tomando al Caso Hong Kong como paradigma diplomático. Cameron no dijo que no, y cada uno de los ya negociadores usaron su propio wording para fijar los eventuales límites del tablero.

-¿Trataron el tema de las Islas Malvinas y la perspectiva de resolverlo a través del modelo Hong Kong con China e Inglaterra?-, le preguntó a Milei.

-No avanzamos en profundidad, pero sí lo fijamos como un punto en una agenda donde nuestra canciller Diana Mondino y el ministro Cameron avanzarán en buscar una solución al tema-, contestó el jefe de Estado.

A la posición pública del mandatario argentino, Cameron y el Reino Unido contestaron en dos etapas. En su cuenta de X (antes Twitter), el ministro inglés posteó sin hacer referencia a las Islas Malvinas: “Hay mucho que el Reino Unido y Argentina pueden lograr trabajando juntos. Me reuní con el Presidente Milei para discutir la construcción de cooperación en materia de comercio y la lucha contra las amenazas globales. Le deseé lo mejor en sus intentos de devolver a Argentina al crecimiento económico”.

Y horas más tarde, pero ya desde la página del gobierno británico, el tono no fue tan laxo. Es decir, si el Presidente de la Argentina plantea el Caso Hong Kong para avanzar con la soberanía de las Islas Malvinas, y el Canciller no dice nada, la interpretación diplomática es que Londres abrió una hendija. La no respuesta, es una respuesta.

La política exterior es una cualidad que distingue a los británicos y ayer enmendaron la gaffe de Cameron presentando su posición sin ningún eufemismo.

El comunicado oficial del gobierno inglés señaló: “En cuanto a las Islas Malvinas, el Secretario de Relaciones Exteriores y el Presidente Milei dijeron que aceptarían estar en desacuerdo y que lo harían cortésmente. La posición del Reino Unido y su continuo apoyo al derecho de los habitantes de las Islas Malvinas a la autodeterminación se mantienen sin cambios”.

Gran Bretaña acepta debatir con la Argentina, pero no se moverá una sola pulgada de su postura histórica. Fue un mensaje directo a Milei: Argentina no es China y Hong Kong no es igual que las Islas Malvinas.

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Al conflicto abierto con Inglaterra se suman las disputas constantes que enfrentan al país con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Milei mantuvo ayer su agenda vinculada a crisis sistémicas latentes que pasan por períodos de status quo y etapas de confrontación infinita.

El Presidente se encontró con Kristalina Georgieva y el cónclave superó las expectativas de ambas partes. Milei ratificó su voluntad ejecutar el plan de ajuste y la directora gerente del FMI elogió la velocidad del Gobierno y al equipo técnico que lidera el ministro de Economía, Luis Caputo.

Sin embargo, el clima de la reunión no debe implicar que la Argentina está a salvo de la burocracia del FMI y de las presiones del board. Hay una deuda pendiente, una crisis económica sin resolver y un programa -apoyado en la Ley Ómnibus y en el DNU- que está acorralado por la oposición en la Cámara de Diputados.

Georgieva apoya porque Milei dice que ejecutará una reducción inédita en el Estado. Pero ese ajuste depende del DNU y de la Ley Ómnibus, que aún no tiene ni media sanción. Entonces, el respaldo de la directora gerente se puede transformar en papel picado si no hay instrumentos jurídicos que permitirían cumplir con las metas acordadas respecto al déficit fiscal, la emisión monetaria y las reservas del Banco Central.

MIlei y Georgieva quedaron en contacto y antes de fin de mes el board tiene previsto aprobar el desembolso de 4.700 millones de dólares. Esa suma en Derechos Especiales de Giro (DEG´s) servirán para cancelar los vencimientos de enero, febrero y abril.

Y después el Presidente y su ministro de Economía regresarán al tablero de ajedrez para evitar que los directores del FMI preparen una variable moderna del jaque Mate Pastor. Se trata de una jugada rápida que puede sorprender al comienzo de una partida.

En su perspectiva de la historia y del mundo -que fue el eje de su discurso en el Foro de Davos-, Milei tiene un concepto binario para definir a sus aliados en política exterior. Se trata de un proceso de suma cero, a dónde no hay sutilezas para encontrar cierta recompensa frente a un interlocutor que no respeta o soslaya.

Mauricio Macri se aburría con Xi Jinping y Alberto Fernández detestaba a Daniel Ortega, pero los dos se ponían su máscara de jefe de Estado alegando que se trataba de China o que lo había exigido Cristina Kirchner. Macri hasta recibió un caballo de regalo de Xi, y Alberto Fernández acompañó -hasta donde pudo- los actos totalitarios de un dictador desvariado.

Fiel a su estilo, Milei descarta este minué diplomático y avanza sin reparar en daños. Ya no se trata de Nicolás Maduro, Miguel Díaz-Canel u Ortega: el libertario colocó en su index personal a Lula da Silva, Pedro Sánchez y Gustavo Petro. Se trata de Brasil, España y Colombia, socios históricos de la Argentina.

Lula ya es un clásico en el Index Milei y el asunto crece de manera geométrica con Sánchez y Petro. Los dos estuvieron a tres minutos de caminata dentro del Forum de Davos si hubieran querido saludar -en un pull aside- al presidente argentino. Pero antes que eso, Sánchez y Petro se cortaban las manos.

A Milei, en Buenos Aires, le leyeron una lista de los jefes de Estado o representantes de organismos multilaterales que concurrían a Davos. El mandatario sólo optó por Georgieva y después sumó a Cameron. Nunca tuvo en cuenta a España y a Colombia, y es poco probable que revise su criterio respecto a Sánchez y Petro.

Es ostensible que Milei eyectó de su tablero internacional a los mandatarios de España y Colombia.

El jefe de Estado sólo tuvo un momento de distracción en su deliberada agenda de Davos. Recibió a la Reina de los Países Bajos, Máxima Zorreguieta. Esta reunión no estaba en su hoja de ruta y precedió al encuentro de Milei con Georgieva. Fue una charla distendida sobre el futuro de la Argentina y la situación en Europa.

Cerca del mediodía, Milei abandonará Davos rumbo a Zurich por vía terrestre. A la noche viajará a Buenos Aires con una escala en Frankfurt. Y el viernes temprano aterrizará en Ezeiza.

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